La Cosmogonía y la Enéada Heliopolitana – Los Textos de las pirámides

No es mi intención extenderme en este tema, que por sí solo constituye materia para más de un artículo. No obstante creo conveniente y necesario esbozar unas ideas elementales que nos ayuden a no perder el hilo conductor.

Los textos redactados durante las Dinastías III o IV con ideas predinásticas e incluso prehistóricas nos transmiten la antigua tradición oral en caracteres jeroglíficos y permanecerán en las cámaras y antecámaras de muchas de las pirámides del Reino Antiguo. Es decir, se recopilan en el interior de los enterramientos de los monarcas a partir de Unas (Dinastía V) y en algunas de las llamadas pirámides auxiliares destinadas a reinas, constituyendo una herramienta imprescindible para el estudio de la religión.

Los Textos recogen tradiciones muy dispares sin un hilo conector, un argumento continuado o un orden concreto y carecen de capítulos que nos ayuden a comprender el objetivo de cada fragmento. Los dioses se agrupan y se asimilan sin eliminarse jamás, ya que era un rasgo esencial de lo divino. Por ello, a menudo las divinidades aparecen en teorías de creación distintas sin que esto supusiera una contradicción, cambiando incluso su parentesco en función del mito local al que se quería dar preponderancia.

Parece evidente que Unas sintió la necesidad de hacerse enterrar rodeado de un conjunto de textos que acogían un número de tradiciones y divinidades de distinta procedencia que ya habían sido eficaces en la noche de los tiempos y que no le limitaban al amparo de un solo dios. Esta inseguridad religiosa es un posible indicio del declive y la inestabilidad del antiguo dogma real. El monarca es consciente de que el clero de Heliópolis está alcanzando un poder cuyas cotas comienzan a ser excesivas, haciendo un último intento por diversificar la autoridad religiosa.

Este corpus religioso, de uso exclusivamente real en sus comienzos, al final del Reino Antiguo comienza a verse influenciado por mitos de otras cosmogonías que engrosan y complican considerablemente el texto. Su utilización fue haciéndose progresivamente extensiva, primero a la familia real y más tarde a los altos funcionarios, llegando a popularizarse tras la mal llamada “democratización” acaecida en Egipto a partir del Primer Período Intermedio. Este acontecimiento provoca que en el Reino Medio la realeza abandone esta tradición que se había hecho extensiva, como ya hemos explicado, al uso de personajes nobles que los emplean en sus enterramientos junto a los “Textos de los Sarcófagos”. De esta forma, podemos mencionar a modo de ejemplo a Senusertanj, que enterrado en la necrópolis de Senusert I en Lish, hace registrar en los muros de su tumba 576 columnas con Textos de las Pirámides.

Gracias a este legado, podemos estudiar las concepciones: estelar, solar y osiriana, ya que por primera vez disponemos de una recopilación mitológica completa que menciona tales tradiciones. De hecho, en estos pasajes encontramos una primera e importante información de la mitología heliopolitana,(1) demostrándonos el poder que Ra llega a alcanzar. Algo similar ocurre con Osiris, que pasa de ser un pequeño dios carente de trascendencia en el Predinástico a rivalizar con Ra durante el Reino Antiguo, con el que llega a sincretizarse y asimilarse. Osiris no se incorpora a la Enéada heliopolitana desde el momento de su creación, sino que debido al enorme fervor popular y a la preponderancia de su clero fue adquiriendo importancia hasta llegar a ser incluido en ella, sirviendo de conexión entre las divinidades cósmicas y el orden político. Es decir, se le ubica en el mito de monarquía (cuyo último descendiente es el faraón), protagonizando una rama de los ascendentes del rey (encarnado en Horus). Este paso está representado artificialmente por la última generación de dioses de esta cosmogonía.

En definitiva, como ya explicábamos, encontramos unido al dios solar a dos divinidades de importancia capital: el dios Horus y el dios Osiris, los tres van ha ser los pilares de la religión egipcia de aquellos tiempos.


1.-  Sobre los Textos consultar: Molinero Polo, M. A.: ‘Los Textos de las Pirámides’.  Historia 16 nº 160. Año XIV.  Madrid.

Castel Ronda E.: De las Pirámides a las Mastabas.  AEDE 1.993. Madrid.

 

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